Fue raro hacerlo, puesto que comencé con el desarrollo, luego me dije que sería perfecto para una historia corta e hice el principio.
No terminó siendo cómo ya había imaginado, y eso me resulta perfecto. Aunque no tan larga cómo quería, aquí está, llena de imágenes geniales:

Empecé a leer más que para mi misma, para los espíritus que me puedan acompañar, en voz sumamente alta con cierto miedo:
"... No sé cómo es que estoy aquí, sólo sé que estoy solo..."
Salté un par de líneas y me volví, pensativa, hacia atrás para confirmar que sus ojos fluorescentes no me estuvieran viendo de arriba a abajo, imaginando a la soga de la derecha ahorcándome a un ritmo sublime, digno de la más violenta melodía, con rabia e ira, a golpes y navajazos, gritos ahogados y otras clases de tortura:
"... Los padres que me otorgó el ser supremo que nos vigila desde un punto desconocido, hipotéticamente y siempre el cielo popular, no me han dado el calor que necesita alguien para no sentirse muerto. ¿Es qué Dios no me quiere?" Cuando me di cuenta de las escabrosas palabras que había mencionado recién, sentí sus dedos pasarse desde la nuca por la espina dorsal, ligeramente, húmedos y fríos.
Sus movimientos siempre eran vertiginosos y ligeros, un poco amedentrados y bruscos, algo de todo. Su voz me sacudió lentamente, al mismo tiempo en que quedaba deleitada con el aroma de su aliento.
-Leeme más, querida, me encanta escucharte y oír las insulsas palabras de mi agravio final- me dijo mientras con sus delgados dedos me enervaba de una forma inhumana.
No quise responder si quiera a su petición que se podría interpretar de muchas maneras. me puse a hojear el pesado libro lleno de escrituras que apenas comprendía, letras con un brío ausente y pasional, indescriptible.
Con un cierta curiosidad, pasé a la última hoja, de nuevo desde hace mucho tiempo, de la cuál sólo divisé un par de manchas en color negro, quizá tinta, vi más que las veces anteriores, pero me detuvo.
-Así no, quiero oírte recitar todo lo que he escrito, o un resumen, la mayoría, si lo prefieres llamar así, pero no comiences por el final...-contuve un suspiro- no te me pongas así, linda-dijo notando obviamente mi reacción en la cuál mis ojos revoloteaban por toda la oscura habitación, apenas iluminada por una bombilla en el centro, llena de telarañas opacando el cuadro dramático-sabes que quiero lo mejor para ti...
Y con eso último dio una zancada hacia atrás, no sin antes pasear su lengua por mi mejilla que se entumió al instante del contacto.
Sabía perfectamente que debía leerle más.
"Las armas me tientan, los objetos punzocortantes aclaman mi nombre, y cuando los tomo y comienzo a cortar en diversos lugares de mi piel, me exigen una profundidad mayor"
No pude evitar tragar saliva ruidosamente, voltear hacia atrás y notar que sus hipnóticos ojos estaban completamente desorbitados.
En esa habitación oscura, por primera vez temí de verdad.
Di un paso hacia adelante, intentando alejarme lo más posible de él, lo que era posible en el lugar que había pasado desde que recuerdo, de unos cinco metros por cinco.
Fue en vano, pues me haló del brazo, mucho más fuerte de las veces que recuerdo, y volví a estar en el rincón más alejado de la puerta de metal que me invitaba a abrir con toda enjundia y gritar lo más fuerte que me permitieran mis cansados pulmones, mi cansada voz de tanto leer... pedir ayuda, escapar de mi vida, porque él era completamente mi vida.
No conocí a mi madre, y dudo que él fuera el que me concibió, pero lo que puedo afirmar es que, día con día me está criando.
Se leer gracias a su pesado libro color café oscuro, me hace leerle y explicarle qué es lo que pienso.
Siempre lo he llamado amo, aunque él me lo prohibe, no puede prohibir que lo piense.
-¿Me amas?- preguntóme él, con sus ojos aún idos- ¿Me necesitas aún?- Y se le quebró el hilillo de voz con el que me interrogaba.
"¿...Quién puede querer a un engendro como yo, siendo tan diferente e invisible, a la vez de ser nocivo para cualquier mortal? Ya no puedo cuestionarle a Dios su afecto hacia mí, ya que sé que Dios no existe, o al menos no es justo" recité de una página continua a la que leía en voz baja antes de que me sacudiera por los hombros demandando desesperado una respuesta monosilábica.
-Gracias, yo a ti igual- dijo tranquilamente con una sonrisa blanca en la boca.

...orbil led lanif la ,dadinrete atsé ed aíd núgla ,éragell Y


