viernes, 22 de enero de 2010

120. ADiós Huerto.

No es la letra original, está hecha de mis propios sinónimos, como todo esto que pasó.

ADiós, Huerto.




He decidido decirte la verdad,
después de tanto llorar,
mis lágrimas son hoy estos versos que,
tu ausencia nunca podrá borrar:
Me voy como vine a tu vida,
sin sonido me despido y me voy,
pero me cuesta tanto hablarte mi amor,
me cuesta tanto decirte adiós...

Hoy he vuelto a ver que,
nunca volverán, aquellas pláticas
de rojos sentimientos,
en que tú me decías todo
para no perder, en sólo instante en entendernos mejor...

Dejaré de conocerte,
me marcho a vivir, donde está el olvido,
intentaré buscar, otro camino, otro amor.
Cada vez, que intento perder el miedo a caer,
me tropiezo en mí mismo
y dejo escapar a quien de verdad me ha sentido
y me quedo sin luz...

El sentido de mi vida se viste,
se abriga con hojas de un adiós
mi destino es amar e irme a volar,
pedir permiso para encontrar...

Me dejaste olvidados en cada rincón
de mi alma trocitos de tu corazón
me dejaste para recordar, en mi alma el olor
de proteger a alguien como un yo.

Dejaré de conocerte,
me marcho a vivir, donde está el olvido,
intentaré buscar, otro camino, otro amor.
Cada vez, que intento perder el miedo a caer,
me tropiezo en mí mismo
y dejo escapar a quien de verdad me ha sentido
y me quedo sin luz...


Hoy he vuelto a entender que,
nunca volverás a quererme igual
ni pensarás en mí,
en las negras pesadillas en que
te abrazaba y no te dejaba ir...

Dejaré de conocerte,
me marcho a vivir, donde está el olvido,
intentaré buscar, otro camino, otro amor.
Cada vez, que intento perder el miedo a caer,
me tropiezo en mí mismo
y dejo escapar a quien de verdad me ha sentido
y me quedo sin luz...


Dejaré de conocerte,
me marcho a vivir, donde está el olvido,
intentaré buscar, otro camino, otro amor.
Cada vez, que intento perder el miedo a caer,
me tropiezo en mí mismo
y dejo escapar a quien de verdad me ha sentido
y me quedo sin luz...


Adiós, mi vida me voy, te dejo marchar,
estaré para ti aún,
jamás te olvidaré,
Adiós, huerto mío, me voy...

Y si nos volvemos a amar
sólo abrázame.
Sigo siendo esa alma
con miedo a dejar lo que ya logré.

...

sábado, 16 de enero de 2010

119. Ídem

En una clase de ocio, con Gabriel y compañeros chismosos a un lado que lo confundían con un Salmo...



ÍDEM

Confiando en tu felicidad estoy.
Caminando a ciegas voy.
Arrollando todas esas lágrimas,
abandonando las tendencias
que me siguen como llamas
ardientes que me duelen diario.

Riendo a carcajadas estoy.
Secando mi cerebro voy.
Disfrutando las dulces lágrimas,
siguiendo todas las tendencias
pintadas de rosa en llamas
bien cortorneadas a diario.

Cabizbaja por la vida estoy.
Muerta y a gatas voy.
Haciendo caminos de lágrimas,
matando todas las tendencias
con odio convertido en llamas
de hiel y vino echando diario.

jueves, 14 de enero de 2010

118. Miel Limoná

Quise poner música para esta entrada, pero no me gustó ninguna canción.
Además, es corta y sin sentido (jé, ¿qué no?) y no convendría. Creo es lo más cuuuuuuuuursi y empalagoso qué he escrito jamás.
En fin ^^


Miel Limoná


Hola mi vida.
Te he extrañado mucho.
¿Hace cuánto no estamos juntos, no hablamos?
Te extraño muchísimo, de verdad. ¿Sabes cuánto te necesito? No, no tienes ni idea.

Al principio pensé que era una coincidencia terrible qué me plantó el destino por haber hecho algo en mi pasado. Ejemplos de estos es mi negación rotunda a que olvidaras mi cumpleaños, o puede qué no lo hayas olvidado, pero no pensaste en felicitarme.
Creí que estabas enferma, o que te había pasado algo. Ahora no tengo casi dudas, sólo un poco de esperanza de que no haya pasado nada.

No encuentro palabras, no sé qué decir, sólo que muero por estar a tu lado, que me sonrías y me digas "chaparro tonto, pero mío" y me abraces y me des un beso.
Te amo más de lo que imaginas, más del número más grande qué puedas llegar a conocer.

Tengo escalofríos ahora, en parte por el frío, en parte porque no estás aquí a mi lado para decirme "te amo también" y saber qué es verdad por el sabor dulce de tus labios que me dejas siempre. Cada célula de mi cuerpo lo sabe, y lo aprecia y lo disfruta. Mi mente comparte el sentimiento. No pasa una sola noche sin que te la consagre enteramente a ti, a escudriñar las fotos que tengo de ti, a amarte, a acariciarte con la mente, a mirar las estrellas e imaginar que cada una de ellas es tu rostro en una faceta diferente, pero que siempre en tus ojos brilla algo de amor, por poco que sea, para mí. Y así, ese pensamiento, cada noche se hace más distante, pensando que esos ojos se vuelven cada día más fríos, porque creo que quizás quieres esquivarme. y no quiero siquiera oler eso. Por eso, para eso te escribo esta carta, llena de emociones y un par de lágrimas que resbalaron con prisa por mis mejillas, sólo para dejar de torturarme solo y saber a ciencia cierta porqué no estas conmigo, qué pasó contigo, si en verdad no me amas o es sólo que no puedes estar a mi lado por razones personales que me arden dentro.

Ojalá que no te haya pasado nada. Sabes que te amo, nunca lo olvides. Me gustaría pensar que estés pensando en mí. Te amo muchísimo.

Por siempre tuyo, el que te ama sin miedos, sin reproches, el que se preocupa por ti.

Tu chaparro.

martes, 5 de enero de 2010

117. Oj Xeqekeje Ipuvinuk, Qe Sake...

Sí, sí hay texto.

Oj Xeqekeje Ipuvinuk, Qe Sake...

Ji hun jéqe jamiokuj, giose, lao jawke yuxu gob lao po qqupuj... lao oj odhkopuxuponho xeqekeje eíkho, c ne jonhikho, c ne gokho, c jéqe ipuvinuk ha jenkiju, haj odmqiyuyienoj muku hi yon quj punej, inyqaje oq yupinuk on yíkyaqej lao jó lao tuyoj...

Ji hun jéqe jamiokuj, giose, lao po xaoqo yuxu ponjuso hace... yuxu qínou, yuxu paojhku xo gixu xo ha mukho... lao oj hun xeqekeje ipuvinuk ha unvajhiu, ha mkoeyamuyién tuyiu pí, c ne mexok yuqpukqu yun anu pikuxu, c ne mexok uzkubukho on poxie xo qu qqagiu muku lao ne onwokpoj...

Ji hun jéqe jamiokuj, giose, lao jó lao xoyiwkukúj ojhe c lao nuxio púj qe tukú, meklao há po laiokoj xojyazkik, há po laiokoj onhonxok... ¡Moke ne maoxoj!¡Ne maoxoj onhonxokqe hexe xo pi mokjenu! Ne maoxoj... ne maoxoj ji laioku ipuvinuk yaúnhe ho upe...

Ji hun jéqe jamiokuj, giose, lao ne xose xo monjuk on hi nanyu... c lao yuxu gob ho tuyoj púj mkojonho, c lao po hope u pi pijpu mek jonhik hunhe tuyiu hi...

domingo, 27 de diciembre de 2009

116. Adelante Dios Huye.

El título no tiene relación directa con el texto... bueno, a veces.
La música... ah, la música.

Adelante
Dios
Huye



Despertar.
Sentir tu cálido rostro frente del mío, y recibir ese calor tan gratificante.
Ver tu sonrisa, más brillante que el astro que se alza entre las nubes, y se abre paso entre nuestras cortinas.
Nuestras cortinas, ¿puedes creerlo?
Son lisas, como a ti te gustan, y de mi color favorito y de el tuyo también.
Nuestro color favorito.
El color que descubriste en mi intimidad la primera noche que nos conocimos desde las uñas de los pies, hasta en último de los cabellos nuestros. La noche que fue etérea, mas su recuerdo, eterno. Sellar nuestros miedos y convertirlos en besos y gemidos... esa noche que los gatos callaban y aprendían.

Despertar.
Observar tu mano deslizándose por mi cuerpo, por debajo de las sábanas blancas.
Las sábanas que quedaron tiesas en un momento, y las mismas que guardan pequeños jirones en la parte alta, que mordía y agarraba con todas mis fuerzas, para caber dentro de mí.
Nuestra cama, nuestra habitación, nuestro hogar, ¿puedes creerlo?
Vivimos junto al mar, como a mí me gusta, tu playa favorita y la mía también.
Nuestra playa favorita.
El caminar en esa arena blanca como la nieve, y descubrir que no quema, e ir a la orilla del mar, y mojar nuestros pies, ver incluso algunos animales acuáticos que se abren paso entre nuestras pantorrillas. Correr, reír, mojarnos como un par de niños pequeños. Dormir bajo el cielo estrellado y enseñarles a brillar.

lunes, 14 de diciembre de 2009

115. Los Problemas de mi Rancho.

Está basado en una historia real... y duele.

LOs PrOblEmAs DE MI RAnchO

Esto que estoy a punto de contarles, desconocidos, desconocidas, conocidos, conocidas, amigos y amigas mías, se trata de un hecho que viví como fiel testigo de la señora Chela, mi comadre de toda la vida, que destrozada está ahora por el... estado de su hijo mayor, Javier.

En algún momento de esta historia se entrelaza la culpa mía, al no escuchar a mi hija, Hortencia, y sus alucinaciones, que la mayoría de las veces, suelen ser verídicos.
Pero deben entenderme como madre: ella ya había mencionado lo guapo y fuerte que le parecía Javier, así que relacioné íntimamente su adivinación con los celos de una pequeña joven.

Introduciéndolos al tema, debo decirles cómo eran todos los personajes de este hecho, porque no lo sabrían después.
Javier, un hombre altísimo, de casi dos metros de altura, una espalda pródiga y poseedor de unos brazos del grosor de una pierna, era el dueño del rancho "Cervantes", ya que su padre había fallecido, y su madre, mi comadre, al ser mujer, no podía hacerse cargo de un puesto tan importante.
Cabe mencionar mi desacuerdo total con esta política machista, pero es lo que se vive en los sitios de esta índole.

Así pues, procedo a contarles lo que sucedió.

Javier se casó con una mujer de nombre Isabella que es muy guapa, en realidad. Tiene un cabello largo y negro, hasta la cintura, y un par de ojos café oscuro como el lodo del rancho, un cuerpo muy definido, delgado...
Al principio todos celebrábamos con ellos, hasta que mi hija que hablé anteriormente, Hortencia, me advirtió de la naturaleza de esa joven hermosa, diciéndome: "Mami, esa mujer es mala"
¡Oh, palabras de profeta no oídas, no entendidas!
¡Oh, palabras de profeta verídicas y dolorosas!

La fiesta estuvo increíble en aquél entorno, y después de la bendición de parte de Chela, la feliz pareja se marchó.

Mi comadre tuvo que abandonar el rancho, porque ya no era de su propiedad y había que darle todo el espacio a su hijo y a su pareja, y vivió conmigo un par de meses. Después consiguió un departamento y nuestra comunicación era mayoritariamente por teléfono.
En una llamada de esas, me comentó que no había visto/hablado/estado con Javier hacia 3 meses, entonces le aconsejé que llamara a su tierra.

- Sí, bueno, disculpa, Isabella, ¿no estará por ahí tu marido?- dijo Chela.
- No, señora. Ahora mismo no está- respondió con una dulzura increíble.
- De acuerdo, Isa, pues no llamo en vano. Dime, ¿cómo están, qué tal todo?
- Todo está marchando divinamente, he de presumir. El rancho está haciendo mucho dinero con todos sus animales. ¿Recuerda usted su única vieja vaca Petsy? Pues ella es nuestra productora de queso estrella. Las gallinas que compramos están poniendo huevos seguido, y las ovejas que vagaban por los alrededores sin dueño, las comenzamos a criar y su lana es exquisita. La agricultura no se queda atrás, pues estamos cosechando de toda la fruta y verdura habida y por haber.
- Entonces han hecho del rancho una quinta...
- Precisamente, señora, y funciona muy bien y nos ha dado los recursos necesarios para dar una remodelada.
- Pues haber cuándo me paso para visitarlos y conocer todo eso que me dices.
- Este es su rancho también, siéntase bienvenida
- Gracias, Isa. ¿Le podrías decir a Javier, apenas llegue, que lo llamé?
- Claro que sí. Hasta luego.
- Adiós.

Pasó un mes, y mi comadre, agobiada, decíame tontería y media. Que su hijo no la quería, que no le llamaba porque era una vieja fastidiosa, que lo había perdido, que... bla, bla, bla, bla, bla.

Llamó de nuevo, y contestó Isabella. La conversación fue muy similar, con la diferencia que Javier era víctima de una calentura impresionante, así que no podía atender.
Así pasaron 3 meses más, con las llamadas insistentes de Chela, y las esquivas de Isabella, hasta que me harté de tener el hombro mojado, y personalmente la acompañé al rancho "Cervantes".

Toqué la puerta y al instante me abrió Isabella, aunque sólo mostraba su cara por la abertura, y unos metros más. En efecto, el rancho estaba remodelado. Tenía cercas por doquier que encarcelaban caballos, ovejas, vacas, gallinas y gallos. También cultivos varios que aún no podían apreciarse, mas tenían un letrero que especificaba el grano, fruta o verdura que crecía en el suelo.

-Buenas tardes, señoras, ¿en qué puedo servirles?- dijo con una sonrisa que me pareció falsa.
-Buenas, venimos a...- dijo apenas Chela, dirigiéndome una mirada de duda que me empujó a ser un tanto grosera.
-Venimos a ver a Javier.
-Él está muy enfermo, está encamado, y justo ahorita ha conciliado el sueño. Apenas despierte yo le digo que vinieron a visitarlo.
-Bueno- contestamos a dúo mi comadre y yo.

Y así dimos media vuelta, sin despedirnos siquiera, yo destilando ira e impotencia, y Chela angustia. Mojó mi hombro nuevamente de camino a la tienda común del pueblo, en dónde dos señoras charlaban de todo lo que sucedía en el pueblo.

-¡Lo ha estado envenenando desde que se casaron!- díjole una a la otra, con terror y asombro.
-¿No me digas, comadrita, qué hace 7 meses lo envenena?- expresó la segunda.
-Sí, resulta que la muchacha que trabaja para el Cervantes trabaja también para mi casita, y me dice cada práctica enferma que hay en ese rancho... asegura que lo está matando para quedárselo, ya que tienen los bienes mancomunados, y no habría ningún problema.
Chela quedó con la boca abierta, queriendo no escuchar, y me acerqué a ellas.
-Señoras, buenas tardes. Soy nueva en el pueblo y me voy a presentar. Mi nombre es María de Jesús, y esta es mi comadre Chela, que seguro han de conocer.
-Mucho gusto, señora. Mi nombre es Julieta, y en efecto conozco a Chela, pues he vivido aquí toda mi vida- dijo la primera. La segunda intercambió una mirada de terror con Julieta.
-Buenas, me llamo Esther... y, ¿es usted la señora Chela Cervantes?
-Sí, soy yo.- afirmó. Acto seguido un silencio sepulcral inundó la tienda seguido de miradas de dolor, terror e ira.
-De él es de quién hablábamos...- musitó al fin Esther.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

114. Una Promesa Que no Quiero Cumplir


Jipmqoponho cu ne laioke jazik ha onhkuxu, Jewíu... qaove, c ji po xun vunuj, ojykizikó uqve muku hi.