sábado, 31 de enero de 2009

44. Siempre De Jamón

Esta entrada, una de las que más me gustan, tiene el fin de llegar a ustedes como una reprimenda, como un monótono ciclo secuencial. Quienes llegaron a atinar el final, mis respetos.
Siempre de Jamón


Muchas personas dicen que la muerte es el fin de la vida, pero para muchas otras es sólo el comienzo. Desde el momento en que el último suspiro sale de entre los labios, el aire abandona los pulmones y el espíritu deja su conocida y débil guarida, aquella que lo acunó durante tantos días y noches…
Sin embargo, la muerte es un proceso natural que es temido por el misterio que envuelve. ¿Qué pasará después? ¿A dónde iré? Pero la verdadera interrogante que congela el corazón y vence la valentía de hasta el más heroico guerrero es el cómo... ¿Cómo moriré? ¿Dolerá, sufriré, gritaré? Y luego, haciéndonos cada vez más débiles y humanos, tan pegados a la carne y sobrecogiéndonos ante el egocéntrico materialismo...
¿Qué pasará con mi cuerpo?

Eran las cinco de la tarde de un día lluvioso cuando morí. Una bala perdida cegó mi vida y en pocos minutos había fallecido.
Recuerdo que sentí frío y mucha confusión. Sabía lo que había pasado, pero no lo entendía. Una sensación similar a un mareo, aunque más fuerte. No podía ver y oía a lo lejos. Cuando levantaron mi cuerpo yerto de sobre el pavimento mi espíritu permaneció tumbado en trance.

Mis padres, que habían llegado hacía tan sólo diez minutos, lloraban abrazados sin consuelo y sintiéndose desfallecer ante la terrible noticia. Me levanté con cuidado y sentí el suelo húmedo bajo mis pies. Había dejado de llover y el vapor sofocaba la escena, haciéndola más hastiosa. Me di cuenta que había muerto, pero la intensidad del momento y el recuadro tan nebuloso de mis padres gritando uno contra el otro me impidió caer en la monótona evaluación del por qué no habían ni luces ni sombras rodeándome.

Permanecí largo rato apreciando la terrorífica escena, los autos pasando con lentitud, conductores víctimas de su molestosa curiosidad, la policía, las ambulancias, los médicos forenses, camarógrafos, periodistas... Mis padres se habían marchado. Mi hermanito menor llegó para llevárselos y compartir juntos el dolor por la pérdida de su familiar.
Varios chubascos comenzaron a caer nuevamente sobre la zona. Permanecí allí presa del asombro hasta que anocheció.

Luego, no sucedió nada. Pasaron las horas y los días, antes de darme cuenta que no iba a suceder nada. Tenía que moverme por mi cuenta.
Caminé sin rumbo esperando, observando la rutina de las personas de la ciudad. Cuando me cansé de hacer nada, decidí regresar a mi casa, a mi hogar.

Ya que llegué, dónde estuve toda mi vida, noté que todos sus pobladores vestían de negro.

No habían superado mi muerte y yo seguía ahí, mirándolos, con cara de estupefacción.
Lloraban y angustiosos estaban, miraban hacia la derecha, y con un marco plateado, se enmarcaba mi imagen más reciente, que ya no poseía ahora.
Cada respiro que los mortales daban, estaba lleno de tristeza, de vacío. Me sentí mal y bien. Me extrañaban...

Sucedió todo el día con normalidad, claro, si exceptuara cada cara larga con la que me topaba en frente. Cuando llegó la hora de la comida, mamá hizo mi platillo favorito, sólo que le quedó un poco salado por los millones de lágrimas que derrapó sobre el platillo.
Sólo comí un poco...

La comida nunca había tenido un sabor mejor. Era como si nunca hubiera comido. Me serví un plato enorme de la delicia culinaria y me empeñé a subirlo hasta mi alcoba, para que mis padres no se dieran cuenta.

-Servíme un poco de limonada, padre, aquí estoy yo- Le dije a mi papá, desde media escalera.
Nadie me respondió, salvo un llanto y un grito reprimido.

Tuve que bajar para saber qué tal iba la misión con mi vaso... Estaba roto y esparcido en la alfombra. A mamá no le gustaría eso...

Mi mamá no bajó, al igual que mi hermano. Oí sólo sus sollozos perturbadores desde abajo.
Viendo el éxito obtenido con mi bebida, decidí hacerme cargo yo solo.
Me serví vasta cantidad y me lo subí a mi cuarto.

Comí, gustosamente, el platillo salado de mi madre. Bebí, gustosamente, la limonada dulce de mi padre.
Prendí el televisor, quería saber si seguían transmitiendo mi programa favorito a esas horas, si no, haber que me encontraba en la caja mágica.
Al momento de prender el televisor, me entorpeció bastante el ruidoso volumen que tenía. Lo bajé lo más rápido que pude pero fue lo suficientemente tarde como para que mamá se diera cuenta de lo que estaba haciendo.


Sentí sus afligidos pasos internarse en mi habitación y yo, como niño por ser regañado, me escondí en el closet.

Mamá vio la tele prendida, el plato a casi terminar y el vaso seco. Lanzó una expresión de horror y se fue corriendo hacia abajo, dando veloces zancadas en el aire.
Llegó hasta mi padre y no oí más sonido. Todo quedó en un murmuro.

Subieron los dos. Identifiqué los toscos pasos de mi padre inmediatamente. Dentro del clóset, cada vez me encogía un poco más, hasta convertirme en un pequeño indicio de un humano. Esperé, silencioso y conteniendo la respiración que abrieran la puerta y que sucediera algo, que intentaran buscarme.

Oí a lo lejos, el familiar timbre sonar. Mi mamá, corriendo bajó las escaleras y abrió. No pude vincular directamente los pasos con un conocido que tenía o algún tío o tía. Lo que supe por la forma de caminar fue que era un hombre, tenía paso firme pero cansado, y se oía un golpeteo, como un tercer paso, siguiente a los suyos. Quizá un bastón.
Mamá subió con el hombre, dirigieronse a mi habitación y yo me enconché más en el closet.
Abrieron todas las puertas, hasta la de mi posición actual. No me vieron, aunque no estaba tan visible. Mi propósito era esconderme.

Comenzaron a gritarme "¡VETE!" seguidos de infinitos padres nuestros. Fue tanto el tedio del viejo padre que me quedé dormido, de cualquier forma, no me habían visto.

viernes, 30 de enero de 2009

43. Si, si, si.

Como las entradas ya creadas los viernes, ésta también va por el Tito Neruda. Cabe aclarar que... Los viernes son mis días favoritos :D. La entrada! xD

Si,

Si,
Si.
Aunque los vean juntos.
No pensarán en el constante pecado.
Si no se inmutarán.
¡Cuanto amor han guardado!

Dolor, palabras ambiguas.
Pasión, interpretaciones correctas.
Mentiras, promesas incumplidas.
Agonía, tu ausencia me intimida.

A no ser conmigo, Diana prefiere morir ahogada.

Deberíamos estar lado a lado,
Lo sabemos, tendríamos.
Gutural felicidad esparceríamos,
Huelgas profanaríamos.

Osadía, grandes triunfos.
Ebúrneo, necesidad mutua.
Maleficio, esperanza allegada.
Añoranza, siempre complaciente.


Deliberada libertad gozamos hechizados, oblongo es mi augurio.

Divagaciones malditas llenas de ti,
Consciente a esto, la soledad ensombrece,
Tintes maquiavélicos de distancia.
Ahora y siempre omitidos.


Reciprocidad, divinas oraciones.
Autismo, silencios mortales.
Magia, quieta arrogancia.
Compañía, necesidad correspondida.

Dilo, corrobórame tu amor, responde a mi corazón.

jueves, 29 de enero de 2009

42. Ninfa Esperada

Esta entrada, además de ser un encargo (un largo, largo encargo) me gustó mucho cómo quedó.
Te quiero, Ana :D
Por cierto... FELICIDADES, KAREN YA XV AÑOS!
RUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUCA
!!


N
i
n
f
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E
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Las osadas pesadillas de Alison siempre terminaban así. La tortura de cada uno de sus miembros por los múltiples alfileres que incrustaban sus conocidos en ella era inminente.
Nunca sufrió más que con la ruptura de sus sueños, cuando perdió la llave de la felicidad. Tanto... tanto tiempo guardada en un baúl de madera... la olvidó por completo. Cuando la necesitó, volvió por ella... había desaparecido.

Despertó de sobresalto, como era típico y sus grandes ojos pardos, exhuberadamente abiertos con una expresión de dolor y temor combinados, se toparon con el viejo reloj de su abuela, en vista totalmente perpendicular a la cabecera de su opaca cama.
Descubrió, no solo que había dormido sólo dos horas si no que, también, era tarde y no le alcanzaría el tiempo para lavarse el cabello como solía hacer a diario.

Tomó un yogur bebible con saborizante de fresa, en menos de 30 segundos, se vistió con lo primero que encontró en su closet y fue corriendo al baño, aún descalza, para lavarse los dientes. Subió velozmente las escaleras y se puso unos cómodos flats. Subió al transporte escolar y entre buscó en su negra mochila y encontró su preciado MP3. Se colocó los audífonos y se fue con la melodía, al máximo volumen.

El trayecto duró 25 minutos. Cuando llegó a su escuela, el acosamiento de sus molestas amigas estuvo presente. No quiso hablar, como de costumbre. Perdió la fe de ser escuchada de verdad desde hace muchos años atrás.

Limitóse a sonreír, con una falsa apariencia de satisfacción. Afinó un poco el oído para saber el tema de conversación para tener una "amena" charla. Sus diálogos no sobrepasaron las tres palabras.

Obviamente, sus amigas ya estaban habituadas a la poca participación de Alison, las cuales, se dirigieron sin si quiera la razón de la presencia de ella, sin ningún pésame, sin una pregunta, sin ninguna duda. Sonrientes e hipócritas. Vista gorda sin más obvia razón. Un "¿Cómo estás hoy, Alison?" hubiera demostrado demasiado interés hacia ella, interés con el cuál, ella nunca había convivido.

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Las clases, transfirieronse con una lentitud estupefacta, con cada milésima presente. Alison se dedicó a hacer unos cuantos dibujos. Todos ellos eran de criaturas perfectas, hermosas, bellas. Quizá ángeles, hadas o ninfas. Todas las féminas y hermosas criaturas miraban ausentes, con un par de lágrimas, en sus ojos, humedeciéndolos en papel, ligeramente hacia abajo, reflejando un dolor intenso, en las retinas dilatadas.
Sus instrumentos aéreos, permanecían cerrados. Incluso, en uno de los dibujos, desgarrados en el suelo, sangrando.
Cada una de las criaturas aladas tenía reflejos de rabia y rencor. Cada pestaña podía ser interpretada como un resentimiento eterno.
La angustia también estaba presente en esas imagenes, manifestándose en las manos ninfáticas, cerradas y con un poco de sangre... Rojo, sólo había sombras, contornos y el atisbo sangriento.

Con una duración de 45 minutos por clase, duró sentada en su banca, dibujando aquellos seres en 135 minutos. Llegó el receso largo, con duración de 20 minutos. Sin trascendencia alguna para la gente que ya estaba ahí. Se sentó ligeramente apartada, pero siempre con sus llamadas amigas. Cerró los ojos y se puso a imaginar lo bello que sería el mundo sin las personas. Misantropía.


Enjugó millones de lágrimas. No quería verse llorando. Quería, simplemente, seguir con su expresión inescrutable, imperturbable, fuerte.

Cuando llegaban un par de amigas más a reunirse con las ya sentadas en el prodigioso rincón, Alison tuvo la oportunidad de colocarse fugazmente su par de audífonos, inclinóse un poco hacia sus amigas para que no hubiera tanta separación a simple vista y se puso a contemplar los barrotes que habían detrás de una nombrada.

Elvira y Laura vieron claramente la distancia, aunque corta literalmente, enorme y abismal si pusieras a comparar pensamientos, ideas, metas...

Laura se encaminó directamente hacia Alison y le cuestiono sobre su creciente presencia silente. Alison le respondió con un par de señas, indicando que no escuchaba.

La amiga deslizó sus dedos hasta toparse con la larga melena de Alison...
Al tacto la rompió.

En otras palabras, lloró, vociferó y, corriendo a trompicones, fue al baño, vertiginosamente.

Angustiada y sin palabras, la muchacha varada agilizó su reacción y fue corriendo detrás de ella.
Ya, una vez en el baño, Laura tocó fuertemente la puerta.

-Vete de aquí...-Susurró con voz muy baja, llorosa, el otro lado de la puerta color crema.

-Realmente, ¿quieres que me vaya?-le cuestionó a Alison.

-Si, ya, vete- secamente respondió.

Dio el timbre...

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Alison se quedó encerrada las 4 horas que seguían, más el receso corto. Monótono y angustioso para los que vieron tal acontecimiento.

Para saber de su destino, al toque de salida, un esperado toque desde el principio del día, marcó tenuemente que debía haber una solución. Fue hacia su salón, ya con un tono casi no enrojecido, a recoger sus cosas. Dirigióse a paso rápido a la puerta de salida, dónde su familia aguardaba por ella.

Alison, desde un principio cuándo subió al coche, tenía el reproductor a un volumen elevado. La señora mamá de Alison, no se molestó en perturbarla. Otra vez.

¡Cuánto resentimiento guardado!
¡Cuan opaca existencia!
¡Cuánto tiempo sin ser liberada!
¡Cuan monótona rutina!

Ya en casa, la fémina resultóse de poco agrado al ver que toda su familia estaba en casa. No podría encerrarse en su cuarto a reprimir más los sentimientos.
Sin más ni menos, saludó velozmente a todos los miembros de la familia y se preguntó la razón de su inhabitual visita.

La recordó por un letrero enorme, sobre la mesa.
Recitaba así:

"A nuestra hija, Alison, por éste y sus muchos años que cumpla."

Tanto ajetreo y tanta indiferencia hizo que olvidara su propio cumpleaños.
Revisó su celular y, en efecto, había una alarma que indicaba su cumpleaños... Lo que le extrañó a sobremanera fue la cantidad que veía en la pantalla.

'Yo no puedo estar cumpliendo 20 años'
'Hoy fui a la secundaria, ni siquiera con los 15 cumplidos'
'¿Qué demonios está pasando?!'

Fue hacia un espejo y descubrió otra Alison. Una mucho más alta y esbelta, con el cabello hasta media espalda, en una cortina negra.
Otro corte de cabello enmarcaba su cara, en forma de corazón.
Otros ojos eran los que miraban. Parecían felices.

Se dirigió a toda prisa a su alcoba, con un tono diferente y buscó con urgencia su mochila negra.
No encontró ninguna, pero, encontró una verde, demasiado bonita y alegre para su antiguo gusto.
Esperaba encontrar sus dibujos llenos de dolor y sufrimiento...
No había esos dibujos, en cambio, encontró unos con enormes ojos con chispas de miel en las retinas, dulzura desbordada.
Una mirada fugaz y traviesa, bella.
Las alas de los míticos personajes, desplegadas en todo su esplendor, con matices azulados y rosados, un tanto nacarados.
Bellas, bellas ninfas.
Bello, bello cambio.

miércoles, 28 de enero de 2009

41. Pecados omniscientes

Sigo con la firme idea de no dejar de actualizar mi blog, tenga los comentarios que tenga. Aunque, más claro no puede ser, me encantan los muchos comentarios T-T
Esta entrada... No estaba planeada... No tenía ni en mente que iba a publicar con éste título... Me puse a tonificar las ideas desde... las 05.30. a.m. y concluí que este es un "verso" poco acudido por la gente, y muy revelador. Gracias :D


Pecados Omniscientes

-¿Hace cuánto no te confiesas, hija mía?
-Jamás lo he hecho, padre.
-Eso si que es una barbaridad, cuéntame tus pecados.
-Empezaré como me han enseñado...
Jamás vi a Dios como un ser diferente a mi, dudo que esté en el cielo. Lo he odiado, padre.
He tomado el nombre de Dios en vano, cuándo le disparo a alguien y me regodeo con su su sangre, exclamo el nombre del Señor.
Ésta, padre, es la primera vez que asisto a una misa, y tengo unos enormes audífonos puestos. No me interesa la palabra de Dios.
¡Jamás me hagáis pensar en mi padre y mi madre! ¡Me avergüenzan sus nombres!
He matado, padre, tantas personas que usted y yo, con nuestros dedos, no alcanzaríamos a contarlas.
¡Consideradme impura, padre!¡Bastantes herejías he cometido yo!
Robo, padre, de eso he vivido. Robo almas en pena...
Mentido, claro está, he mentido millones de veces... Al estar usted tan tranquilo, escuchando mis perturbadoras palabras ustedes también miente... Sabe que este acto de reconciliación no acabará bien.
¡He sido víctima de la lascivia!¡Su sangre me enloquece!
He codiciado, padre. Tanto que he matado por esos bienes...
-...
-Hasta luego, padre, usted no es nadie para ponerme penitencias.

Un líquido traslúcido traspasó la corteza dura de la piel, dejando vulnerables inclusive la propia.
Y sólo el sonido del tren se llevó los gritos... Las vidas... Los lamentos...

martes, 27 de enero de 2009

40. Marcador Rosado

Esta entrada no quiere decir que estoy loca, que soy una psicópata homicida que quiere >degustarse con la sangre humana. Simplemente, me llamó la atención que soñara algo así...
Tiene un contenido altamente impropio. Si te consideras pulcro o pulcra, ahorrate el obseno texto que describo a continuación.
Otra cosa. Su extensión. Son 2 páginas de Word 2003, Verdana 10.
¡JAMÁS SE ENTERARÁN LA EXPRESIÓN DE SATISFACCIÓN QUE TENÍAN SUS FACCIONES CUANDO ME MATÓ!

Eh. Deliberando. Gracias. Son 40 entradas con esta :D

La entrada n///n



Marcador~Rosado



No podría describir la obscenidad de mis actos casi efectuados en un presente como éste.

Todo está premeditado. Me considero total y satisfactoriamente culpable.
Siempre vi en tus ojos un cierto temor hacia mi. Hiciste bien en temerme, pero, por tu vida, hubiera sido mejor que huyeras.


Puedo vislumbrarme justo ahora con el enorme machete. Sé que te dolerán las 6 punzantes y dolorosas apuñaladas que te daré en el centro del corazón. Irremediablemente, tendré que violarte.

Jamás fuiste mía en vida, lo serás muerta.
Considerame desde ahora un necrófilo, no me importa. Te cogeré por todas partes, como hubiera sido si hubiera hablado.


Ya te crees salvada con tu novio ¿Verdad?
Estás en un grave, grave error.

El lugar me parece algo muy importante para mi. Todos nos tienen que ver. Todos tienen que ver cuánto te amo...

El parque me parece perfecto, ese parque lleno de columpios. Servirán ampliamente para divertirme con tu cuerpo, ya muerto, frío...más pálido...

Ya te cité. Ya accediste. No tienes escapatoria.

Sólo dos horas más... Serás completamente y todo el contexto mía.

Dejaré evidencia, amor.
Quiero que todos sepan que fui yo.

Cuándo me atrapen y torturen, digno premio me he ganado yo.
Mis suegros jamás me perdonarán.


Quise, quise y no pude acercarme. Nunca vi el momento.

Ahora, por las malas, aprenderás que de mi, de mi no te puedes deshacer tan fácil.

Serás tan vehemente, me aceptarás dentro.
Serás tan irrefutable, no me callarás.
Serás tan perfecta, no te arrepentirás.

¡Cuan poco he escrito ya!
¡Cuan escarmiento me quiero cobrar!
¡Cuánto te amo!
¡Cuánto te odio!

Noche, se acerca la hora. Apresúrate reloj, ya la quiero matar.
Último cheque.

Tengo todo para dejar tu cuerpo intacto, una buena pistola. Podría ser tan rápido el disparo, justo en el lunar que sobresale en tu cuello...
Pero, eso me sería poco satisfactorio.

Realmente, mi morbosa mente me pide más. Después de apuñalarte, como ya describí, procederé a violarte.
Te cortaré en pedazos, en pedazos exactamente iguales.
Pequeños, pequeños pedazos.

Primero pensé en guardarlos en conservas, para tener todo de ti, congelados.
Lo que pasaría con esa idea sería que me dolería cada vez verte en mi refrigerador. Ya no serías la misma, ya no me daría mi reflejo tus bellos ojos.
Ya no temblarías, ya no me dirigirías la palabra. Sólo estarías ahí, descuartizada y fría, literalmente fría.

Después comencé a idear otra cosa. Planeé cortar tus extremidades, en ellas hacer pequeños cortes y observar cómo la sangre se coagulaba en todos los pequeños roces. Sería bastante intrigante ver tu sangre, de roja a un tono café oscuro. Intrigante más nunca tedioso. La contradicción que veo ahí sería precisamente el traslado de tu cuerpo desmenuzado, hasta mi alcoba, para poder ofrecerte un rincón cálido donde puedas sangrar bastante bien.
No quiero que me atrapen antes de satisfacerme de ti.
La evidencia, probablemente sea encontrada en 6 horas después del crimen. Estaré cuidadoso por eso.

La tercera opción sería quemarte. Ver cómo tus cenizas surcan los aires, impregnando en aire con tu sutil presencia ante la mía, llena de pánico. Ver la dirección que toma cada una de ellas... Sería bastante productivo. Por ti, por esta obsesión, haría eso y más. Lo arduo en ésto es que... No tengo el armamento suficiente como para incinerarle...


La cuarta opción y la que tomaré es así mismo, cortar cada castaño mechón de cabellera y colocarlos en una bolsa de plástico.
En otra, colocar tus brazos y piernas. Otra para tu abdomen y otra para tu busto.
La cabeza, la quiero junto a mi por las noches.
Haré una peluca de tu cabello, la lavaré y te la pondré todas las noches. En mi sótano estarás por partes.
Necrófago seré.
Desayunaré tus brazos con jugo de tu busto.
Comeré tus piernas con viseras.
Cenaré tu abdomen con limón...

Dormiré todas las noches a tus lados. Pasados unos cuántos días de mi dieta especial, remataré ahuecando tu cabeza. La dejaré sin ningún aparato.
Sólo quedará tu cráneo, con una ligera capa de piel.
Seré bastante cuidadoso para no estropear tu bella cara...
Sólo... Sólo te quitaré las cosas que ya no utilizarás.

Se está haciendo tarde, nuestra placentera cita está por empezar.
Nos vemos en el parque.
Nos vemos en el desayuno.
Nos vemos en la comida.
Nos vemos en la cena.

¡Cómo te disfrutaré!

lunes, 26 de enero de 2009

39. A la sombra del banano

Iniciando semana. Esta entrada me gustó por la "desesperación" que refleja, escondida y resumida. Está basado en muchas cosas, pero, más que en nadie, en Karen
Te quiero :D

Unas sinceras disculpas por el color del título, pero, otro color no se vería mejor. Vamos, pueden seleccionar el título para saber cómo rayos se llama este texto. Claro, si no adivinaron ya por las constantes y crónicas repeticiones ídem.

Oh. Si. Las amenazas NUNCA deben faltar. Si no pasas el examen de ingreso... Juro, juro que te mato después de tu suicidio. Yo te cortaré en pequeños trozos. :D
Ahí va la entrada, ya.




A La Sombra Del Banano


Sentadas a la sombra del banano,
Tú te acongojas.
Tú sufres.
Tú lloras.


Sentadas a la sombra del banano,
Yo te tengo.
Yo te apoyo.
Yo te consuelo

Nuestra amistad es y será recíproca para toda la eternidad, por mi parte al menos te lo puedo corroborar.

Sentadas a la sombra del banano,
Yo me acongojo.
Yo sufro.
Yo lloro.

Sentadas a la sombra del banano,
Tú me tienes.
Tú me apoyas.
Tú me consuelas.



Yo te quiero, amiga mía.
Más suerte no podré tener...
Al encontrarme con esta dicha.
Claro que tú eres esa misma.


.::DK4ever::.

sábado, 24 de enero de 2009

38. Encantado... ¡YA! (Real)

Señor Esteban, esta va para usted :D
Gracias por aguantarme x3


Encantado... ¡YA!




Fueron tomados de la mano a aquél funeral.
No se soltaron ni un sólo momento, ni en ningún lugar.

Fueron tomados de la mano a aquél carnaval.
No se soltaron ni un sólo momento, ni en ningún lugar.

Fueron tomados de la mano a aquella habitación.
No se soltaron ni un sólo momento, ni en ningún lugar.

Fueron tomados de la mano, proclamando su dicha.
No se soltaron ni un sólo momento, ni en ningún lugar.

Fueron tomados de la mano en sus propios ataúdes.
Los gusanos carcomieron sus pieles... Sus huesos siguen entrelazados.
No se soltaron ni un sólo momento, ni en ningún lugar.

Su encuentro, inesperado.
Su amor, total.

Delicias culinarias por él.
Ciclos de películas intrascendentes.
Peleas inocentes.
Canciones.
Umbrales.
Jardines.
Noches donde se volvían uno solo.

¡Qué romántica coexistencia ha perdurado!

¡Qué temores tan grandes han desatado!

¡Qué palabras tan etéreas emanan de sus bocas!

¡Qué encantos se ensombrecen sobre esas sábanas!