Srimad-Bhagavatam
Canto 1, Capítulo 13, texto 22 al 26.
Tú has sido
ciego desde tu mismo nacimiento y últimamente estás
perdiendo el oído. Tu
memoria es
escasa y tu
inteligencia se ha perturbado. Tus
dientes están
flojos, tu
hígado está
defectuoso y
expectoras moco.
¡Oh Dios mío! Cuán fuertes son las
esperanzas de un ser viviente de
continuar su vida. En
verdad, tú estás viviendo exactamente como un
perro casero y comes las sobras de la comida que te da Bhima.
No hay necesidad de vivir una
existencia degradada, ni de
subsistir de la caridad de aquellos a quienes trataste de matar mediante el incendio y el veneno. Tú también insultaste a su esposa y usurpaste su reino y su riqueza.
A pesar de tu renuencia a morir y a tu deseo de vivir aun a costa del honor y del prestigio, tu
cuerpo avaricioso ciertamente
decaerá y se
deteriorará tal como una vieja vestidura.
Se le llama
imperturbable a aquel que va a un lugar remoto y desconocido y que, librándose de todas obligaciones,
abandona el cuerpo material el cual era anteriormente mal utilizado.