lunes, 8 de marzo de 2010

130. Fotos del Viaje II

Six Flags


La casa del terror. Boooohoooooo.


El original Titanic.


El coche que le presté a Batman


Faltas de ortografía.


Huge queue


AWESOME boobs.


^^


YUUUUUUUUUUUUUUUUUUUMMMM!


Ciudad Gótica

Marvin, el marciano.


Existen las conejitas inocentes.

"No me puedes..." "A ver, a lo mejor sí" "Okay, una, dos, y... tres. ¡La foto, la fotooo!"

Oh, gloria a Dios en las alturas.


¿En qué puedo ayudarlo?

Yo también pienso que aquí me están insultando.


Heeeeeeeeey, papacitoooooos


Entonces le dije "Esa no es una prueba de área perifrontal perfecta, es mi esposa"


¡MUCHAS DIANAAAAAAAAAAS!


Me gustó esta foto :P

Una cama de clavos

HAHAHAHAHAHA, re-lle-ni-ta.


Frágil

Soy muy fuerte, soy muy fuerte

Aw, me casaré con un Velocirraptor...


¡TUIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIINKYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY!


Virgen de Guadalupe.

La única verdura que ha muerto, y se le extraña.


¡Cuenta las velas!

Un templo


Y yo quería encontrar una persona entre toda esta gente...


¡Un órgano!

A la que no le gustan las cruces... Basílica de nuestra Señora de Guadalupe


Marco Teórico Aquí

martes, 2 de marzo de 2010

129. Un pedazo de camino.

Este poema me gusta mucho, lo re-descubrí recientemente en un libro que no debería tener yo...

La Agonía del Bardo
Julio Sesto


¡Qué duro, qué amargo recuerdo
quedome de aquella desgracia...
si a solas en ella medito,
aún suelen saltarme las lágrimas!

...Dejé mi chambergo en la percha;
crucé sigiloso la sala;
(hallando la casa en silencio,
me dio una corazonada...)
Alzando la verde cortina,
miré receloso a la estancia
en donde tranquilo, sonriente,
mi amigo el poeta, expiraba.
¡Qué cuadro! La mesa de noche,
en donde hacía guiños la lámpara,
cubierta de drogas acerbas
que no le sirvieron de nada;
con heces de medicamentos,
pocillos, goteros, cucharas,
cucharas que vi que aún tenían
la huella del labio marcada,
de un labio tedioso, pasivo,
que el líquido aquel desdeñara,
de un labio que, ya medio muerto,
sintiendo las drogas amargas,
por ser obediente, sorbía,
por falta de fe, no apretaba,
dejando su hastío en las heces
de aquellas vasijas untadas.
La pobre mujer de mi amigo,
al lado del lecho, espantaba;
los niños también allí junto,
haciendo la escena más agria:
la niña, de tres primaveras,
absorta a los pies de la cama,
asiendo a la madre el vestido
y viéndola fijo a la cara,
y el niño más pequeñuelo, divino,
e irónico ser que no andaba,
cruzando la alfombra, sonriendo,
¡y echando carreras a gatas!

Yo estaba perplejo en la puerta
de aquella tristísima estancia;
no pude, no pude moverme,
¡aquello partíame el alma!
De pronto la faz del enfermo
se puso ojerosa y opaca,
la pobre mujer lanzó un grito:
¡Hijitos, papá se nos marcha!...
Y nada los niños dijeron,
¡decir qué podrían sus ansias
si aún la mayor no entendía
y aún el pequeño no hablaba!
Mas, viendo los dos al enfermo,
en sus inocentes miradas,
qué bien comprendí qué decían
ingenuos: ¡Papá... no te vayas!
Yo quise auxiliarlos entonces
mas vi que mi amigo, con calma,
después de moverse, esforzado,
y como si reaccionara,
tomando la mano a la esposa,
le dijo a intervalos:

Amada:

La muerte se acerca... no temas,
no llores, enjuga tus lágrimas,
la muerte de ti tuvo celos,
y viene a pedir que compartas
con ella mi ser, que era tuyo,
mis penas, mis dichas, mis ansias.
La muerte también es mujer:
no riñas con ella, me ama,
verdad que se lleva mi cuerpo
mas queda contigo mi alma,
la muerte va a ser... mi querida,
mas tú sigues siendo la casta
Señora que manda en mi espíritu,
de todo mi amor Soberana.

Yo siento dejarte tan bella,
y siento dejarte enlutada,
y siento dejarte a los hombres
vulgares expuesta mañana,
que van a prender en tu veste
de luto, pasando sus garras...
¡Vampiros de espíritus tristes,
vampiros de carne enlutada!
¡Ah... son las viudas hermosas
manjar con que muchos se sacian;
no sé cómo así la engullen,
no sé... cuando saben a lágrimas...!






¡Cuán vas a extrañar mis caricias;
mis rimas, cuán vas a extrañarlas,
y cuando por mi te pregunten
los niños pasado mañana
¡oh angustia! qué vas a decirles,
qué vas a decirles, cuitada!

¡Los niños!... Acércalos llámalos,
que quiero llevarme grabadas,
a flor de mis frías pupilas
tu cara amorosa y sus caras;
serán en mi tumba dos dijes
mis ojos cerrados, amada!

La pobre mujer aún tenía
oyéndolo hablar, esperanza
mas viendo ponerse por grados
aquellas mejillas más pálidas,
y viendo que aquellas pupilas
tornábanse tristes y vagas,
alzando los ojos al cielo
en son de reproche y plegaria,
¡Dios mío!...-clamó ¿por qué injusto
te llevas el pan de esta casa?
Y el cielo, por toda respuesta,
al bardo inspiró que gritara,
con voz de una angustia infinita,
con voz que los huesos helaba:
¡Qué abismo... me hundo... me hundo,
tus brazos... tus brazos... amada!
Tomolo aquel ángel en brazos;
logró también él abrazarla;
vibraron los nervios de bronce
del lecho vibró el que expiraba:
tomó ella en un beso el aliento
postrero que el bardo exhalara;
quedáronse así un instante
la muerte y la vida enlazadas...
y entonces creí que se oía,
moviendo la oscura ventana,
y como rozando los vidrios,
un suave ruido de alas,
tal cual si pasase por ellos,
en vuelo magnífico, un alma...

¡Oh, cuando yo quise prestarle
socorro a la esposa, se hallaba
opresa en los brazos del muerto,
tal cual si quisiera llevársela!
¡Qué esfuerzo inaudito hice entonces
y cómo he podido arrancarla
al fin de los rígidos brazos
llorosa sin fuerzas y flácida!
Y cuando después de mi esfuerzo
volví hacia el muerto la cara,
lo vi con los brazos en círculo,
cual si me pidiese abrazarla,
y como diciéndome, mudo,
con una sonrisa macabra:
!Si es mía... ¿por qué te la llevas...?
Si es mía por qué me la arrancas...!

La noche llegó a los cristales
muy negra, muy triste, enlutada,
y como una madre amorosa,
fue ella quien trajo a la cámara
el cirio más grande: la luna
un cirio de luces muy blancas.
En tanto, lloraban los niños;
los perros, en torno, aullaban;
la triste mujer, en mis brazos,
lanzaba suspiros con ansias;
el muerto, los brazos en círculo,
sonriendo, la esposa esperaba...
¡Señor! ¿Por qué el muerto reía
en tanto los vivos lloraban?

¡Qué duro, qué amargo recuerdo
quedome de aquella desgracia:
si a solas en ella medito,
aún suelen saltarme las lágrimas!

domingo, 28 de febrero de 2010

128. Acabando en par.


Ésta es la:
Entrada número Ciento veintiocho.
128 ¡PAR!

Tiempo atrás, en la boda:
Veintiocho de Febrero de Mil Novescientos Noventa y Dos.
28 - 02 - 1992 ¡PAR!

Hoy, en este instante:
Veintiocho de Febrero de Dos Mil Diez
28 - 02 - 2010 ¡PAR!

Y, por consiguiente son:
Dieciocho años de matrimonio.
18 ¡PAR!

Por haberme criado.
Por haberme cuidado.
Por haberme forjado.
Por haberme amado.
Por haberme creado.
Por existir. Y por ser los que tienen pares en sus días ^^
¡FELICIDADES! ¡Los amo!

miércoles, 24 de febrero de 2010

127. Una Buena Canción

Bueno, ésta canción me hizo de todo.
Me hizo reír, llorar, saltar y golpear agresivamente a las personas... :D
Bueno, no. Quizá las primeras cuatro... :D
¡Ah! xD


Gaia - Mägo de Oz



Hay veces que no sé, si exprimir el sol
Para sentir calor y dudo que al nacer, llegará a creer
que hoy fuera a morir

Intento comprender, él porque de esta decisión
si yo jamás odie
me intento aferrar al valor,
pero no sé fingir
solo quiero vivir.
¿dónde se vende algo de compasión?
para saciar mi soledad
¿dónde trafican con sueños de amor?
pues quiero esta angustia dormir
Recuerdo el día en que mi libertad
no-tenia precio ni fin
en cambio hoy daba hasta la eternidad
por ver mañana el sol salir
Me vengare y todo el mal que me hagas
yo te lo devolveré
el hombre nunca fue dueño de Gaia
es justamente al revés
Oigo unos pasos, se quiebra mi voz
sé que vienen a por mí
y un sacerdote en nombre de dios
pregunta: ¿quieres confesión?
Confieso que amé y creí en dios
de los pobres, justo y moral
confieso que en la silla
en la que he de morir
mi alma renacerá
Toda mi vida desfila ante mí,
tantos sueños por cumplir
no tengas miedo, no llores por mí,
siempre estaré junto a ti.
Oigo los rezos, intento gritar,
me cubren para no mirar
a los ojos de una cruel humanidad,
la muerte se excita, es el fin.

martes, 16 de febrero de 2010

126. ¿Me Extrañarás Cuándo Bese la Tierra?

¿Me Extrañarás Cuándo Bese la Tierra?



Ayer cuando el atardecer crecía en esplendor, mi mirada perdida en el horizonte vacío jugaba con los colores del momento. Creí algo apreciar y sorprendida quedé al encontrar una flor perdida en medio de un mar de soledad: un capullo envuelto en un velo de espinas, un punto blanco en ésta infinita obscuridad; la vida pasando y yo en mí, lamentándome sin ningún motivo aparente.
¿Cuál es el fin de la vida en sí?, plenitud, felicidad, un destello vi brillar, mil sirenas oí cantar, de mil colores el alba pude apreciar pintando sobre un inmenso lienzo azul llamado eternidad ¿puede el dolor amar y la amargura tus penas saciar? La vida se debe disfrutar, pero que tan fácil es lograr encontrar ese punto vital que te lleve al final del abismo, de las penas mismas te libre y el momento efímero se levante.Pero no todo dolor debe ser, en algún punto de esta humanidad un poco de comprensión debe existir, un alto parcial a mis pensamientos poner, mas puede imposible parecer cuando veo la luz caer y la obscuridad comienza a reinar, en mi soledad me lamento, para que ¿algún especifico fin? lúgubre sentimiento atormentado, responde, calma mi lamento, guíame hacia la luz.
Efímero todo es aunque muy largo nos llegue a parecer, en un solo instante todo lo que tenemos se puede perder, volver a nacer, volver a vivir, sentir el viento correr por mi piel, efímeros momentos que nos parecen tan tontos, un minuto de reflexión, un cambio de acción, la vida toma otra dirección. Por fin pude comprender todo lo que mi ser no lograba entender, cual despistados solemos ser, grandes oportunidades perder, con la ruina danzar, un juego de azahar y todo cambiara, magia, ilusionismo, positivismo, sueños hechos realidad. La vida soñando más rápido se pasara, al final solo quedara mi mundo paralelo, lleno de ilusiones, sentimientos, corazones, irrealismo puro, mas con ficticio comienzo, prosperando sigo y mis penas ahogo cada vez mas sin ni siquiera preguntarme la raíz del hecho concreto.
Palabras a flote en un duro momento, un vago pensamiento, cristalizado en un verso.
Un día al anochecer, la eternidad debes observar, deja al viento tu rostro tocar, tus poros inundar, viaja más allá del presente, que el tiempo de esfume por un efímero momento, entrar en ti, resolver el misterio de la vida, arrancarte el alma de dolor, tu espíritu visualizar, tu futuro planear, la vida disfrutar... sólo por querer...

De una maga y un pequeño gato:
Al terrible abismo.

domingo, 7 de febrero de 2010

125. Cabezas rodantes.

Corpus Irae

Cabeza

Sus ojos oscuros se iluminaron de repente y su cabello parecía poseído por la estática que emanaba en ese día húmedo, al ver la serpiente del alma que le ofrecía, esa de colores combinados, que nadie pudo ver jamás, la que nunca mostré antes; esa, mi esencia pura materializada como un parásito de volumen considerable, con alargada forma; la que comía todos mis sentimientos, los golpes que fallé, mis lágrimas, tanto dulces como saladas, y mis palabras sinceras.

Torso

Subía y bajaba un líquido antigravitacional, de abajo a arriba, de arriba a abajo, con olor a naranja, tabaco y alcohol. Secaba con su paso, sin duda, e incluso corroía la ancha espalda que poseía. Su origen me era desconocido pero familiar: un espejo me lo había mostrado antes, cuándo trataba de conocerme un poco. Todos los citadinos podrían distinguir ese sonido de motor averiado que hacía la masa resbalosa, sin embargo, ningún científico, por más reconocido que estuviere, determinaría la razón.

Brazos

Redes perpetuas pero condicionales, pasionales, estrictas, llenas de enfermedades. Rejas de mi cuerpo, de la serpiente impropia, mas anheladoras furtivas. Tactos, caricias, insinuaciones y descubrimientos. Manos fuertes, donde cabía todo mi pequeño ser, no obstante, el parásito oleaginoso, grande y viscoso, que escapaba. Bastaba que te oliera para que se retirara, aunque a paso torpe, muy rápido para las nuevas huellas digitales.

Piernas

Muslos inmaculados pero raspados, con algo de vello negro que adornaba ligeramente su blanca superficie. De esas extremidades largas que es imposible echar un vistazo, y no librarse nunca, de las mismas cuya rótula se convierte sólo en un espacio lleno, y con huesos fuertes, y músculos tenaces; de esas que esperas una mirada, siquiera altiva, o superioritaria, pero sólo una mirada, un contacto de gustos completo. Uno... uno y cinco más.

martes, 2 de febrero de 2010

124. Relativo.

Uno. Doce. Trescientos sesenta y cinco. Ocho mil sesenta. Quinientos veinticinco mil seiscientos. Treinta y un millones quinientos treinta y seis mil.